El nopal, símbolo de identidad nacional.


De Aztlán (lugar de las garzas) salieron los aztecas (o mexicas) en busca de la tierra prometida, guiados por algunos sacerdotes y el dios Huitzilopochtli quién les había dado una señal:

“Deberán encontrar un águila devorando una serpiente, el águila estará parada sobre un nopal,  y el nopal crecerá sobre una piedra que emergerá de entre las aguas, y ahí, en ese lugar, deberán construir mi templo y edificar una ciudad…”

Fundación de  Tenochtitlán, Códice Mendoza.

Fundación de Tenochtitlán, Códice Mendoza.

El nopal es considerado un símbolo de nuestra identidad pues es un elemento imprescindible en el mito fundacional de la ciudad a la que nombraron Tenochtitlan (del náhuatl: te, piedra y nochtli, nopal, “sitio del nopal que crece sobre la piedra”), parte fundamental del escudo de la Ciudad de México y del escudo nacional que luce nuestra bandera, no por nada muchas veces decimos que “soy más mexicano que el nopal”.

Pero el nopal no preserva nuestra identidad de manera simbólica solamente, sino que también es una tradición en nuestra gastronomía y en la medicina tradicional.

El nopal es un arbusto del género opuntia que puede medir hasta unos 5 m. de altura. Contiene tallos ramificados de color verde formados por pencas aplanadas.  Los frutos son de sabores dulces (tuna) o amargos (xoconoxtle) dependiendo de la maduración, las hay de color verde, rojo o púrpura y son llamados tunas; sus flores varían del amarillo al rojo. Habita en climas seco, semiseco y templado.

Variedades de Tunas: (1) juana, (2) roja pelona, (3) cristalina, (4) naranjona, (5) xoconostle, (6) cardona, (7) cuerno de venado, (8) platanera.

Variedades de Tunas: (1) juana, (2) roja pelona, (3) cristalina, (4) naranjona, (5) xoconostle, (6) cardona, (7) cuerno de venado, (8) platanera.

El uso del nopal en la gastronomía es muy amplio, ya sea como ensalada, guarnición, postre o como platillo principal; puede encontrarse en mermelada, en escabeche, los nopalitos navegantes o en salsas acompañado de carnes diversas, asado como parte de la parrillada, relleno o como ensalada en un buen taco placero. Por su parte, dentro de los frutos (tunas), encontramos el xoconoxtle indispensable para un buen mole de olla o postres como mermelada o rellenos de nueces y almendras en salsa de piloncillo; las tunas dulces se comen tal cual, en agua o en postres diversos.

Pero el nopal no sólo produce las pencas y las tunas, sino que también provee de una materia prima peculiar para la gastronomía y el arte popular: la grana cochinilla, un parásito del nopal, que a través de la desecación y molienda de las hembras de esta especie, se obtiene un tinte natural rojo carmín, también llamado rojo fino, y que es usado en alimentos, productos cosméticos y como tinte en textiles o murales. La grana cochinilla era uno de los productos más cotizados que los pueblos vasallos de los mexicas entregaban a Tenochtitlan; durante la Colonia la grana cochinilla seguía siendo producto de tributo y comercio para el teñido de telas de la época, generalizándose su uso a todo el mundo hacia donde se exportaba como producto de primera línea.

Grana cochinilla. Fuente: Ciencia UNAM

Grana cochinilla. Fuente: Ciencia UNAM

En la medicina tradicional, al nopal se le atribuyen cualidades contra la diabetes, el cáncer, como una fuente de calcio y como un auxiliar en el control de peso, por lo que se puede encontrar en presentaciones como cápsulas, tortillas, jugos y otros. Se dice también que el nopal también es un buen remedio contra la gastritis y los cólicos intestinales, aunque la parte más recomendada para estos males, es la raíz cocida y mezclada con guayaba.

El Profesor e investigador en el Instituto de Investigación de Zonas Desérticas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí,  Juan Antonio Reyes Agüer, menciona sobre los usos prehispánicos del nopal:

El Nopal. Manuscrito Tovar

El Nopal. Manuscrito Tovar

“Los aztecas lo usaban para muchos usos medicinales: para las fiebres bebían el jugo, el mucílago o baba del nopal la utilizaron para curar labios partidos, la pulpa curaba la diarrea, las espinas para la limpieza de infecciones, la fruta era usada para el exceso de bilis, empleaban las pencas del nopal como apósito caliente para aliviar inflamaciones y la raíz para el tratamiento de hernia, hígado irritado, úlceras estomacales y erisipela.

En la vida del día a día, el nopalito se comía cocido, asado, crudo; combinado con carne de venado, guajolote o huachinango; mezclado con hueva de Axayacatl, con hormigas Azcamolli o con sus flores en ensaladas. El fruto se consumía de la planta a la boca, era convertido en miel, queso de tuna, o cerveza llamada nochoctli. Del insecto que se cría en el nopal, la cochinilla, se obtenía el color granate, que era la pintura para la piel, para la vestimenta y, probablemente, para el cabello de los Huachichiles, chichimecas de las latitudes potosinas, caracterizados por sus cabelleras púrpuras. El mucílago (la baba) era la medicina para la parturienta, combinado con grasa de insecto se usaba como crema para pies, labios y manos gastadas. Con la baba se fijaban los colores en telas y murales, se limpiaba el agua turbia, se usaba como pegamento en la argamasa para unir adobes y enlucir paredes”.

Escudo Imperial de la Ciudad de México

Escudo Imperial de la Ciudad de México

El nopal es protagonista también de la cultura popular, por ejemplo, cuando a modo de burla se dice que “Al nopal nomás lo visitamos cuando tiene tunas”, que refiere a aquellos que acuden a otros sólo cuando necesitan algo.  Aunque también las artes han recibido su influencia, no sólo en las artes plásticas con representaciones, tintes, base para pintura; sino también en la música y el cine, donde ha sido protagonista sobre todo en la época de oro del cine nacional, aunque perdura hasta nuestros días.

“La águila siendo animal se retrató en el dinero
para subir al nopal
pidió permiso primero.

Guadalajara en un llano, México en una laguna

Me he de comer esa tuna
aunque me espine la mano.”

Me he de comer esa tuna (fragmento). M. Esperón – Cortázar

De las más de 300 especies de nopal, México es el país con mayor diversidad (con más de 100 especies) y producción de nopales en el mundo, por lo que se considera que podría ser el centro de origen por las grandes cantidades que habitan las zonas semiáridas.  La Ciudad de México (Distrito Federal) es la mayor productora de nopal específicamente la delegación Milpa Alta, que aporta 280 mil toneladas al año de las 600 mil que se producen en el país.

Esta es una canción jocosa donde el nopal no es lo que parece:

Para consultar el artículo de El Nopal, un Ícono de la Patria del Profesor e investigador en el Instituto de Investigación de Zonas Desérticas de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí,  Juan Antonio Reyes Agüer, publicado en Relatos e Historias de México. Número 33. Mayo 2011.

Ensalada de nopales

Ensalada de nopales

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