El Susto o Espanto Parte I


El susto o “espanto”, mejor conocido con el nombre de sizaku por la población popoloca, es un padecimiento que los terapeutas tradicionales de este grupo indígena atienden con una cierta frecuencia, y que afecta indistintamente a toda la población.

Una fuerte impresión como un ruido inesperado, un movimiento brusco, el “enojo del padre” o cuando se les pega (en los infantes) y en los adultos estar a punto de ahogarse, un accidente, la caída cercana de un rayo, o numerosos móviles de carácter sobrenatural, como ver un muerto, o a un ser sobrenatural, los “malos espíritus que molestan” o “el aire de muerto y de saltación de camino que ataca a la gente que se asusta”, pueden dar origen al padecimiento.

Si el mal se prolonga y no se atiende echando buches de lociones especiales en la cara del espantado puede dar origen a la enfermedad denominada: Pérdida del alma, pérdida del Tona de origen Prehispánico o Espanto de lumbre, o a la Pérdida de la sombra.

Otro de los remedios tradicionales son los llamados espíritus para tomar o para untar, dados a aquellas personas que han recibido un susto, una impresión o que por un enojo se encuentran muy alterados del sistema nervioso o el sistema muscular, permitiendo el drenaje rápido de la adrenalina, y relajando el cuerpo para que reaccione nuevamente.

Según la intensidad del susto, pueden derivarse varios estados según la persona de que se trate; hay una clara diferenciación entre susto, espanto y desasombro:

Susto: no se pierde el alma, pero puede derivar en el susto meco.
Susto Meco: es una situación más grave y el tratamiento sugiere que se trate de rescatar el alma perdida.
Espanto: se pierde el alma.
Desasombro: se pierde la sombra; sobreviene de una gran impresión.

Según los agentes que provocan el espanto se hace la diferenciación; en ambos estados se pierde el alma:

Espanto de culebra, escorpión o camaleón.
Espanto de perro.

Según el paradero o captura del alma cuando huye, entre los mixtecos de Oaxaca se hacen dos diferenciaciones:

Espanto o mohína: son estados distintos, y el alma, por lo general, la captura la tierra.
La pérdida del alma por los espíritus del temazcal: donde son ellos mismos quienes capturan el alma.

Entre los tzotziles de Chis. se hacen tres diferenciaciones ante un suceso sorpresivo:

Xi-El: no se pierde el alma; es temer que se puede producir el espanto.
Komel: es el espanto a causa de una caída; se pierde el alma y la captura la tierra.
Ch’ Ulelal: se pierde el alma y no se sabe su paradero; puede estar en el cielo, en el mundo, en otro pueblo, vendido a los judíos, o a las tentaciones, o a otra alma que la está perjudicando.

Los síntomas son los siguientes:

Del susto: una variedad de dolores se le atribuyen al susto. Se sienten dolores de cabeza, de piernas y de cuerpo como cuando va a dar la gripe. Se pierde el apetito y todo lo que uno come cae mal. La diarrea es característica: amarilla o verde. A veces el color el color es normal, pero sin forma. La somnolencia es común. Algunas veces se dice: el niño debe estar asustado pues duerme mucho.

Del susto meco: no se aclararan los síntomas, sólo se menciona que es más grave que el susto.

Del espanto: da fiebre, pérdida del apetito, imposibilidad para dormir (“comienza a dormir y empieza a temblar”). No hay diarrea ni dolor muscular como sucede en el susto.

Del asombro: La cara se pone hinchada y la nariz gotea.

Del espanto de culebra, escorpión y camaleón: se siente sueño, pérdida de apetito y flojera.

Del espanto de perro: La persona se siente nerviosa, con sueño, pierde el apetito y se pone de color amarillento. Si el susto es fuerte se sueña constantemente con el animal.

Del espanto o mohína: puede presentarse cualquier tipo de enfermedad y sobreviene la muerte si no se recobra el alma; puede ser una infección contagiosa.

De la pérdida del alma por los espíritus del temazcal: dolor persistente en la piel, reumatismo severo, dolores neurálgicos y parálisis en los pulgares.

Del komel: no tiene sabor la comida; el cuerpo se pone frío o caliente. “La sangre da vueltas y baja”. “Uno va a soñar que está haciendo mandado como mocito en casa del ladino y ese es komel. O sí no, va a mirar su alma donde hay lodo o fango y está afligido mirando al Osil-balamil y ese es komel. Como su alma no está en su cuerpo no va a poder comer. Va a pararse su pelo, está espantado”.

Del Xi-El: Pérdida del apetito, de la memoria, indiferencia, insatisfacción y poca vitalidad, grados anormales de calor y frío.

Del Cg’ Ulelal: “si la sangre se pone alta y parece que sube”.

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Hablar de pérdida de la sombra entre los nahuas del Estado de México o de Guerrero, o de pérdida del alma entre los tarahumaras, o de espanto o susto entre varios grupos indígenas de Mesoamérica, implica la huida del alma ante un suceso sorpresivo, ese es el tema que abordaremos en el siguiente artículo:

Ver Susto o Espanto Parte II: Pérdida del alma o pérdida del Tona

Ver Susto o Espanto Parte III: Pérdida de la sombra

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3 thoughts on “El Susto o Espanto Parte I

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