Los protagonistas de la medicina tradicional


Terapeutas Tradicionales

En la medicina tradicional, existen diversos especialistas en la práctica de profundos conocimientos que los diferentes pueblos indígenas y rurales de nuestro país han acumulado a través de su historia, algunos de ellos son los que se mencionan a continuación:

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Hierbero o Yerbero

Especialista de la medicina tradicional que usa plantas medicinales como recurso principal en sus terapias. Al igual que la mayoría de los especialistas en este campo, los hierberos se inician y adquieren sus conocimientos por transmisión oral, por herencia familiar o como aprendices de un hierbatero experimentado. Se han reportado casos, por ejemplo, en Oaxaca, en que la iniciación se efectúa por “revelación divina”, por medio de los sueños o por inducción de éstos mediante la ingestión de psicotrópicos.

Posee un profundo conocimiento de las propiedades de cada planta; distingue perfectamente una planta benéfica de una dañina y una fría de una caliente; reconoce las características anatómicas del vegetal y las partes de uso medicinal. Por otro lado, domina todos los aspectos relacionados con las colectas, y con la conservación y preparación de los medicamentos herbolarios, ya que tiene un amplio saber acerca de la distribución y ciclo de vida de las especies; conoce las épocas, horarios, sitios y condiciones de colecta más apropiados; sabe cuáles de estas especies han de ser usadas frescas, y cuáles conservan sus propiedades medicinales, sometiéndolas a técnicas de conservación convenientes para que el material herbolario mantenga su mayor potencial. En el terreno terapéutico, conoce la dosis y vía de administración, así como las contraindicaciones y efectos secundarios no deseados.

Es común que lleve a cabo ceremonias, rezos, cantos, danzas y ofrendas encaminados a potenciar el efecto de las plantas medicinales durante las colectas y al momento de su uso.

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Curanderos

Denominación genérica que reciben todos los terapeutas en el ámbito de la medicina tradicional. Bajo esta designación, quedan incluidos aquellos curadores que cumplen la función del médico general; es decir, los que atienden una amplia gama de padecimientos y enfermedades empleando diversos recursos y métodos diagnósticos y curativos.

También son llamados así los que cubren funciones terapéuticas más restringidas y específicas; o sea, los que se han especializado en demandas particulares de atención como huesero, culebrero, partera, levanta sombras, curandero de aire, curandero de brujería, etc., así como los que dominan un método, técnica o recurso para efectuar su diagnóstico o terapia, como chupador, cantor, ensalmador, rezandero, sobador, pulsador, ventosero, hierbero, peyotero, rosero, pelotillera, polvero, etc.

El descubrimiento de la vocación e iniciación del curandero, así como su entrenamiento o proceso de aprendizaje, están determinados por patrones culturales, regionales y/o étnicos, que influyen en el campo de acción y en el universo médico particular al que se ha de incorporar.

Es casi un patrón general, distinguirlo como “un hombre especial”, “un sabio” u “hombre de conocimiento”, diferente del común, dotado de un “don” o “poder especial” que suele manifestarse a cualquier edad, inclusive desde su gestación. Esta predestinación suele reconocerse por señales físicas o corporales, y comúnmente mediante revelaciones que van desde la interpretación de sueños específicos o inducidos, en un estado alterado por la ingesta de plantas alucinógenas, o por señalamiento divino, anunciado por la aparición de deidades o entidades sobrenaturales propias de su cosmovisión.


Huesero

Especialista de la medicina tradicional que domina las técnicas encaminadas al tratamiento de diversos trastornos del sistema músculo-esquelético.

Aunque generalmente la función de los hueseros está enfocada a la atención de fracturas quebraduras, luxaciones, torceduras y otros trastornos del sistema músculo-esquelético (tales como dolores musculares, golpes, hinchazones, calambres, tendones encogidos, órganos desplazados, hernias o relajadas, etc.), existen particularidades regionales en cuanto a la gama de padecimientos que atienden. Por ejemplo, los hueseros chontales de Tabasco y los yaquis de Sonora, también son solicitados para atender heridas y traumatismos en general; los hueseros purépechas se encargan, asimismo, de tratar la caída de mollera, los hueseros nahuas de Hidalgo son buscados para “componer el cuerpo de la embarazada”; finalmente, algunos hueseros mazahuas atienden el reumatismo, el susto y la esterilidad.

Por lo general, el aprendizaje de estos especialistas es de tipo empírico, aunque en algunas regiones del país su disposición y sensibilidad se consideran innatas. El “don” les es otorgado por los dioses a través de los sueños, y el aprendizaje técnico se efectúa por transmisión oral, observación, experiencia y práctica. Son la sobada, el masaje y las friegas, así como ciertas manipulaciones exploratorias realizadas con fines diagnósticos o destinadas a “emparejar” y “acomodar” huesos u órganos que se considera están fuera de su lugar. Con la finalidad de inmovilizar la parte afectada, la vendan y entablillan, y generalmente aplican cataplasmas y vilmas preparadas con productos vegetales y animales para desinflamarla. Además, dependiendo de sus conocimientos, algunos hueseros utilizan otras técnicas.

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Partera

Especialista de la medicina tradicional cuya función primordial es la atención del embarazo y del parto, así como la de proporcionar asistencia a la mujer y al recién nacido durante el puerperio. La actividad de estas especialistas generalmente no se limita a la asistencia materno-infantil, sino que se extiende a la atención de algunos padecimientos ginecológicos que se consideran causa de esterilidad, así como otras demandas de atención que afectan a la embarazada y al recién nacido, ofrecen algún servicio para prevenir, curar o mantener la salud individual, colectiva y comunitaria, en un sistema indígena.

Por lo general, esta especialidad es practicada por mujeres de edad avanzada, en cuya iniciación parece fundamental el haber experimentado varios embarazos, con algunas excepciones, como los mixes de Oaxaca que registran la presencia de parteros.

En algunas regiones del país, la iniciación de las parteras está dada por una señal divina, revelada a través de los sueños; tal es el caso de las parteras nahuas de San Luis Potosí, de Oaxaca y totonacas de Puebla . En otras comunidades el saber y la función se transmiten oralmente en el seno familiar por generación alterna, directa o a través de un pariente paralelo. La adquisición de los conocimientos técnicos y el adiestramiento tradicional lo obtienen a través de la observación y la práctica como asistentes de una partera experimentada. Durante las visitas periódicas y domiciliarias que realiza la partera a lo largo del embarazo, recurre a diversas maniobras externas (masajes prenatales) a fin de acomodar o mantener la posición correcta del feto; asimismo, se encarga de dar los consejos pertinentes en relación con las actividades, dietas y medidas preventivas que la embarazada habrá de seguir para evitar complicaciones.

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